Benja Calero y los arqueros cerraron su cobertura desde el estadio con el corazón lleno de emociones. A pesar del resultado, vivieron una de las mejores experiencias futboleras de sus vidas. Boca cayó ante el Bayern, pero nunca dejó de luchar. Jugó con el alma, con historia y con esa grandeza que lo hace único en el mundo. Y sobre todo, nunca estuvo solo. La hinchada fue una fiesta hasta el final.