¿Y si la felicidad no fuera algo que perseguir… sino algo que dejar ir? Durante dos días viví muy de cerca con los monjes budistas de Luang Prabang: los seguí al amanecer por las calles de la ciudad, compartí con ellos comidas en silencio, escuché sus oraciones y traté de comprender qué significa de verdad ser feliz para quienes han elegido una vida de poco, pero plena. Hablé con los novicios, medité en el templo y conocí a Obee, un joven monje que habla inglés y que decidió abrirse al mundo para contar, con sencillez y amabilidad, la esencia de las enseñanzas de Buda. Esto no es solo un reportaje espiritual. Es un viaje hacia otra forma de vivir, donde cada gesto es una elección y cada silencio está lleno de significado.
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